jueves, 7 de octubre de 2010

inventos estupido

Edison intentó captar las voces de los muertos

Por Bruno Cardeñosa, 07 de octubre de 2010
100 enigmas del mundo es un libro basado en una exitosa sección que Bruno Cardeñosa presenta en el programa de radio «La Rosa de los Vientos», que se ha convertido en el espacio radiofónico de referencia en el mundo de la cultura, la ciencia, la ecología y el misterio. La enorme expectación que despertó entre los oyentes dio origen a este texto, donde el lector encontrará que existe otra visión sobre el pasado y los enigmas científicos más apasionantes.

A nuestro alrededor ocurren hechos que no podemos explicar, que la ciencia ignora, pero que suceden cada día, en cada momento y en todos los lugares. Estos hechos demuestran que no lo sabemos todo, que vivimos en un mundo rodeado de misterio y que desconocemos casi todo sobre nuestros antepasados, sobre el origen de la vida, de los hombres y de las civilizaciones.

En esta ocasión el periodista zaragozano, aunque nacido en Orense en 1972, nos cuenta en El Reservado cómo Thomas Alva Edison creía posible construir un aparato para registrar la presencia de los espíritus.

Fecha: 1920
Misterio: El más genial de los inventores que ha tenido la humanidad buscó con ahínco el desarrollo de una máquina que fuera capaz de captar las voces de los muertos.

"Si la personalidad sigue existiendo después de lo que llamamos muerte, resulta razonable deducir que quienes abandonan la Tierra desearían comunicarse con las personas que han dejado aquí."

Para sorpresa de quien me lee, el personaje que habló así, y eso que de aquello hará en que abramos y cerremos los ojos un siglo, no es un perfecto desconocido. No lo es porque mérito tiene que esta sentencia fuera parte de un trabajo que publicó en 1920 en la prestigiosa revista científica Scientific Americam. Por mor de estúpidos prejuicios “modernos”, nadie diría hoy tal cosa, muchos menos en las páginas de esa publicación, que ya forma parte del selecto grupo de las que determinan los dogmas de la tan criticada “ciencia oficial”.

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